No todos los problemas piden lo mismo. Algunos tienen una respuesta clara y hay que llegar a ella. Otros son abiertos y piden generar caminos que todavía no existen. Una misma persona puede rendir muy bien en unos y que los otros le cuesten bastante más. También cuenta si sabe cómo está pensando mientras piensa y si lo que cree que va a hacer se parece a lo que luego hace. Para leerlo, observo al equipo en su trabajo real, en sus reuniones y en su día a día. Lo combino con una batería de pruebas seleccionadas y una prueba diseñada para el caso y la persona. Siempre parto de una decisión concreta que el CEO tiene delante, como un relevo o una línea nueva que alguien tiene que dirigir. Antes de empezar, el CEO escribe en un sobre lo que intuye de cada uno, y al final lo contrastamos. Cada directivo recibe su informe individual, que no dice qué le falta, sino en qué condiciones rinde. El CEO recibe el mapa directivo. La decisión sigue siendo suya. Lo que cambia es que ya no la toma solo con lo que intuye.








